NACIONAL

Domingo 27 de Diciembre de 2009

 
Jorge Cisternas Larenas: empresario constructor de oportunidades

 Quizás el haber nacido precisamente en Navidad (1924) lo sensibilizara en especial frente a los más desamparados. Calificado como un "constructor de oportunidades", Jorge Cisternas Larenas demostró un espíritu innovador y de gran emprendimiento, en el que se apoyó para dar a sus hijos un porvenir seguro, pero imbuido de sentido social. Su matrimonio con Paulina Zañartu tuvo 13 hijos, 34 nietos y varios bisnietos.

Alumno del Colegio San Ignacio y amigo del padre Hurtado, quien bendijo su matrimonio, se recibió de ingeniero civil en la U. de Chile en la década de 1950. Fundó la empresa que más tarde se convirtió en la Constructora Bío-Bío, participando en importantes obras, como el gimnasio de Valdivia y la primera etapa del Aeropuerto Pudahuel. Aunque esa empresa pasó por difíciles momentos económicos, Cisternas mostró una especial preocupación por mantener contratados a sus colaboradores. Durante la crisis asiática, él iba a supervisar obras al sur, llevando en su camioneta implementos de construcción, y regresando con "papas, porotos y lentejas" para sus empleados.

Desde dicha constructora, y como consejero nacional honorario y miembro del Comité Alerce de la Cámara Chilena de la Construcción, creó una empresa fuertemente orientada a la vivienda social. Fue también gestor del proyecto educativo "Belén Educa", fundación dependiente del Arzobispado de Santiago. Creada en 1999 por su iniciativa, para abrir nuevas oportunidades a alumnos de sectores populares de Santiago, con una propuesta curricular de excelencia y herramientas que les permitan salir de la pobreza, acompañada de la construcción de ocho colegios, que él fundó y donó, en Puente Alto, La Pintana y San Joaquín. Con casi 8.000 alumnos matriculados y más de 300 profesores, ha obtenido resultados elocuentes en las pruebas Simce.

Sus esfuerzos sociales solidarios fueron reconocidos por el cardenal Francisco Javier Errázuriz, quien le otorgó la medalla de la Orden de San Silvestre, la más alta distinción que la Santa Sede entrega a un laico.

El sacerdote jesuita Fernando Montes, quien lo conoció por más de 20 años, lo calificó como "exitoso empresario con un fuerte sentido social".

Aunque debió haberse acogido a retiro hace algunos años, continuó trabajando con perseverancia. En medio de una quimioterapia, iba a La Legua a supervisar la construcción de un nuevo colegio. Sostenía que "la responsabilidad social ayuda a cumplir la tarea", y por eso destinó un porcentaje de las utilidades de su empresa a "Belén Educa".

Jorge Cisternas fue también Consejero Honorario del PDC de La Pintana.

 


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